Cuando nos cuentan algún caso de acoso sentimos pena, pero sólo cuando vemos el río cotinuo de noticias sobre el tema somos conscientes de la magnitud del problema.
Aquí os pongo una muestra de algunas noticias publicadas en periodicos
EL MUNDO
10 de enero de 2013.
Dan una discapacidad del 33% a un menor que sufrió 'bullying'
"Me bajaron los calzoncillos, todos se reían. Me pegaban cogiéndome de brazos y piernas"
"Le rompieron el tímpano con un boli y le obligaban a tocarle los genitales"
Le golpeaban y aguantaba en vertical, como un saco de boxeo de los buenos.
Le daban y volvía, como esos tentetiesos infantiles que nunca se dejan tumbar.
Un tímpano roto y volvía. El cuello marcado y volvía. Las piernas llenas de
moratones y volvía. Los genitales enrojecidos y volvía.
Volvía al colegio porque tenía que volver. Hasta que dijo que no. Y así
comienza esta historia: un colegio, un niño y un pasillo interminable.
(...)
De todo hace ya mucho tiempo. O demasiado poco. Porque cada noche ahí está
aquello. En cuanto cierra los ojos lo ve.
'Me bajaban los calzoncillos. Todos se reían de mí. Me pegaban cogiéndome de
brazos y piernas'
Sólo tiene 15 años, está en tratamiento psicológico, toma cuatro píldoras
antidepresivas al día y los servicios sociales de la Junta de Castilla
y León le acaban de otorgar hace semanas aquello que nunca le concedió la
justicia: el primer caso en España en que se reconoce un 33%
de discapacidad por estrés postraumático a causa del bullying sufrido.
"Cuando empezamos a ir al psiquiatra me decía: 'Mamá, si no me hubieran
hecho lo que me hicieron, sería una persona completamente diferente'",
comenta. "Tenía 10 años... Hay frases que a una madre no se le olvidan
jamás".
Lo mismo que no se te olvidan escenas que te cuenta. Ni los dibujos que te
hace. Ni lo que le dijeron los médicos.
La infancia a punta de lapicero comenzó a los cinco años y duró hasta los
10, unas edades inusuales por lo tempranas. Por entonces estudiaba en el Colegio
San José del Parque de Madrid. En ese lugar y en esa horquilla de
tiempo -cuenta la madre- sucedió todo……..
LA RAZÓN
10
de ene. de 2013
Un colegio paga 30.000 euros para «olvidar» un caso de acoso escolar
Escupitajos,
patadas, pellizcos, insultos... Así trataban cuatro compañeros de clase a R. E.
A., de 13 años. El menor tenía once cuando estos alumnos del colegio concertado
Ramar de Sabadell le convirtieron en el blanco de su violencia. Así lo relata a
LA RAZÓN la madre del niño: «Nos empezamos a dar cuenta del problema cuando
nuestro hijo decía que quería repetir curso. Su rendimiento escolar comenzó a
bajar, dejó de comer, sufría pesadillas y tenía un comportamiento asustadizo».
El menor, como confirmaron los dos psicólogos que peritaron el caso, sufría
acoso escolar. El centro, como explican los progenitores, «no nos hacía caso, a
pesar de la infinidad de ocasiones en la que acudimos a hablar tanto con la
tutora como con el director». Al final optaron por la vía legal y decidieron
denunciar el caso «para que el colegio reconociera lo que había pasado». No
hubo juicio. Los propietarios de Ramar alcanzaron un acuerdo con los padres:
conciliaron por 30.000 euros la demanda por acoso escolar interpuesta. Pedro
Manuel González, el abogado de la familia, asegura que «un acuerdo por esta
cantidad jamás se había alcanzado en nuestro país y si el colegio concilia es
por algo. Es una forma de admitirlo», explica el letrado.
La vida de R. E. A. ha cambiado desde que en diciembre de 2010 se viera
obligado, en pleno curso escolar, a abandonar el centro. «Fue una decisión a la
que llegamos con el director. Además, su hermana pequeña, de tres años en ese
momento, también se cambió por prevención», explica la madre. A su hijo le
costó meses verbalizar la situación que sufría. Fue un psicólogo al que acudía
por el leve retraso en el lenguaje que sufre quien les alertó de la gravedad de
la situación. Entre sollozos explicaba que le pateaban en el suelo, le
escondían el material escolar, le rompían sus cosas... «El día de su cumpleaños
le dijeron mientras le pellizcaban ''Éste es tu regalo''», añade su
progenitora. Una de las situaciones que la madre de un compañero de clase le
comentó confirmó la gravedad del problema: «Un compañero de clase le dijo a su
madre que en un momento en que la tutora abandonó el aula, los cuatro matones
empezaron a patear a mi hijo. Su compañero salió a avisarla y ésta le dijo que
estaba muy ocupada», asegura la madre del menor que sufrió «bullying». Araceli
Oñate, una de las psicólogas que analizó el caso de R. E. A., asegura que «la
familia del menor hizo todo le posible para que la institución tomara medidas.
Respetó todos los cauces pero no la hicieron caso». Por su parte, Joan García,
director de Ramar, aseguró a este diario que «se siguieron todos los protocolos
para prevenir acoso, pero no son inmediatos». También insistió en que «el
problema se trató con los padres y se habló con la inspección educativa». Los
padres lo niegan.
RPP NOTICIAS
7 de mar. de 2014
Imágenes de una niña maltratando a otra y que
fueron subidas a Internet están causando indignación en España donde una
adolescente de 13 años agredió a otra de la misma edad a punta de patadas en la
cabeza y golpes contra el suelo.
El caso de bullying escolar ocurrió mientras
numerosos estudiantes presenciaban la agresión sin que nadie hiciera
nada. Al contrario, algunos la grabaron con sus móviles y después
publicaron las duras imágenes.
El hecho ocurrió el pasado 26 de febrero dentro de una escuela de Sabadell.
El hecho ocurrió el pasado 26 de febrero dentro de una escuela de Sabadell.
Pese a la dureza de las imágenes, la niña
agredida presenta tan solo golpes y moretones; aún así, los padres de
la víctima presentaron una denuncia ante la Fiscalía de menores.
En la página de Facebook de la agresora algunos
adolescentes le recriminaban su actitud. Esta, lejos de arrepentirse,
contraatacaba: "Estoy harta de la gente que se meta en mi vida. Si
le pegué fue porque tenía motivos y que se ponga de rodillas",
escribió. Una vez conocido los hechos el centro educativo expulsó a la
agresora.
La directora de la escuela deploró la agresión y
censuró que alguien "lo grabara y no las separara". Afirmó que "es
necesaria una reflexión sobre el hecho de hacer un espectáculo de la
violencia", y aseguró que es tan grave agredir como grabarlo.
EL MUNDO
12/03/2014
Consternación por la muerte de una joven que sufría 'bullying'
La menor que el pasado lunes se precipitó desde un quinto piso de un
edificio de la calle Juan Gris de Palma falleció en la mañana de ayer
en la UCI del Hospital de Son Espases, donde permanecía en estado de muerte
cerebral. El Cuerpo Nacional de Policía (CNP) investiga ya el caso después de
encontrar una carta en la que la niña explicaba las razones de su desesperación
y en la que podría confesar que sufría acoso escolar.
Con tan sólo trece años de edad y de origen colombiano, la
adolescente cursaba Segundo de ESO en el colegio Madre Alberta de
Palma y había participado con éxito en diversos concursos académicos
organizados en su centro escolar, donde su muerte llenó de consternación a toda
la comunidad educativa. Su fallecimiento fue anunciado ayer por la megafonía de
la escuela, a través de la cual se pidió, también, que se rezara por la niña.
La Policía Nacional investiga ya el caso después de que el pasado lunes se
encontrara una carta escrita por la niña que fuentes del Cuerpo consideraron
como «valiosa» para esclarecer las circunstancias de su muerte.
Fuentes de la investigación aseguraron ayer a este periódico que en dicha
nota, dirigida a sus familiares, la menor habría expuesto los motivos que la
habían llevado a vivir una situación insoportable en su entorno de
amistades. El bullying o acoso escolar habría sido, de esta forma, el
detonante de lo sucedido, según los primeros indicios.
Según ha podido saber este diario, la víctima confesó su
desesperación el mismo lunes a mediodía a una compañera con la que estudiaba.
La joven llegó a contar que no podía más y que tenía ganas de morir. Al
parecer, su origen colombiano y los comentarios racistas podrían estar entre
las causas de su sufrimiento. Entre las teorías planteadas está que
sufriera acoso cibernético o a través del móvil. Un extremo que
negaron algunos de sus compañeros, aunque el perfil de Facebook de la víctima
ya estaba ayer desactivado.
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