La inteción de este blog es tratar el tema del acoso escolar y del acoso en general desde un punto de vista muy amplio, que incluye lo que somos, lo que nos creemos y lo que tememos de nosotros mismos, con el único objetivo de hacernos mejores personas y más empáticos con los que nos rodean, para llegar si es posible a:
LOS CUATRO ACUERDOS
"Sé impecable con tus palabras".
"No te tomes nada personalmente".
"No hagas suposiciones".
"Haz siempre tu máximo esfuerzo".
- "Sé impecable con tus palabras".
Porque constituyen el poder que tienes para crear. Mediante las palabras
expresas tu poder creativo, lo revelas todo. Independientemente de la
lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las
palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo
muestras por medio de las palabras. No son sólo sonidos o símbolos
escritos. Son una fuerza; constituyen el poder que tienes para expresar y
comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los
acontecimientos de tu vida. (Alberto Merlano)
- "No te tomes nada personalmente".
Cuando te tomas las cosas personalmente,
te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando
conflictos. Haces una montaña de un grano de arena porque sientes la
necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. También
te esfuerzas en demostrarles que tienes razón dando tus propias
opiniones. Del mismo modo, cualquier cosa que sientas o hagas no es más
que una proyección de tu propio sueño personal, un reflejo de tus
propios acuerdos. Los demás tienen sus propias opiniones según su
sistema de creencias, de modo que nada de lo que piensen de mí estará
realmente relacionado conmigo, sino con ellos.
Cuando te acostumbres a no tomarte nada
personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o
digan los demás. Bastará con que confíes en ti mismo para elegir con
responsabilidad. Nunca eres responsable de los actos de los demás; sólo
eres responsable de ti mismo. Cuando comprendas esto, de verdad, y te
niegues a tomarte las cosas personalmente, será muy difícil que los
comentarios insensibles o los actos negligentes de los demás te hieran.(Alberto Merlano)
- "No hagas suposiciones".
En cualquier tipo de relación, podemos suponer que los demás saben lo que
pensamos y que no es necesario que digamos lo que queremos. Harán lo
que queremos porque nos conocen muy bien. Si no hacen lo que creemos que
deberían hacer, nos sentimos heridos y pensamos: «¿Cómo ha podido hacer
eso? Debería haberlo sabido». Suponemos que la otra persona sabe lo que
queremos. Creamos un drama completo porque hacemos esta suposición y
después añadimos otras más encima de ella.
La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las
cosas te queden claras. Si no comprendes alguna, ten el valor de
preguntar hasta clarificarlo todo lo posible, e incluso entonces, no
supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular. Una vez
escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás
la verdad.El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y
claridad, libre de veneno emocional. Cuando ya no hagas suposiciones,
tus palabras se volverán impecables.(Alberto Merlano)
- "Haz siempre tu máximo esfuerzo".
El Cuarto Acuerdo se refiere a la
realización de los tres primeros: Haz siempre lo máximo que puedas. Si
haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad. Serás
productivo, y serás bueno contigo mismo porque te entregarás á tu
familia, á tu comunidad, a todo. Pero la acción es lo que te hará sentir
inmensamente feliz. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas.
Hacer lo máximo que puedas significa
actuar porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. La mayor
parte de las personas hacen exactamente lo contrario: sólo emprenden la
acción cuándo esperan una recompensa, y no disfrutan de ella. Y ese es
el motivo por el que no hacen lo máximo que pueden. Sin embargo, si
emprendes la acción por el puro placer de hacerlo, sin esperar una
recompensa, descubrirás que disfrutas de cada cosa que llevas a cabo.
Las recompensas llegarán, pero tú no estarás apegado a ellas. Si no
esperas una recompensa, es posible que incluso llegues a conseguir más
de lo que hubieses imaginado. (Alberto Merlano)



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