Es fácil…piénsalo, ¿Estás en el grupo de los que se creen más guapos, más listos y más simpáticos que los demás o tienen tantos complejos que prefieren dañar al otro que mirarse a si mismos? ¿O, por el contrario, tu teoría es “mientras no me toque a mí”?
Sinceramente
no se que prefiero, cuando entro en una clase diferencio ese tipo de personas
con rapidez, también al que por diversas razones parece más frágil que los demás, pero no es
éste el que más me preocupa, sino el que pasa desapercibido, ese que nadie
conoce, al que todo el mundo le cuesta recordar su nombre pero que se convierte
en el blanco de las burlas del simpático de turno y de la indiferencia de los
cobardes. Porque el chico listillo y simpático se le tiene miedo,
¡RECONOZCÁMOSLO!, todos tenemos defectos y lo sabemos, pero mejor que nuestro
compañer@ no lo sepa, o no lo note mucho, o nos tacará bregar con lo mismo que a es@ otro.
¡QUE
PENA! No sólo por el que sufre ahora, sino por el que sufrirá toda la vida
porque jamás aprenderá a decir ¡NO! ¡POR AHÍ NO PASO! Y por el que continuará
siendo un acosador toda la vida, de sus compañer@s de trabajo, de su mujer, de
sus hijos…
Y
ante esta situación alumn@s y profesor@s debemos tener ojos y oídos bien
abiertos, escuchar, comprender, juzgar y negar siempre nuestro apoyo al que
daña, ningunea y oprime.
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